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sábado, 19 de septiembre de 2026

GIGANTE. Crónica teatral

 

GIGANTE. Crónica teatral

El Teatro Principal está ofreciendo esta impactante creación de Mark Rosenblatt, curtido actor británico que inicia su autoría con un tema de gran calado. La obra nos presenta el conflicto que se le planteó al famoso escritor Roald Dahl, en 1983, tras publicar en un periódico la reseña de un libro sobre la invasión israelí del Líbano, que ofendió a muchos lectores, quienes consideraron antisemitas sus comentarios.

No puede ser más actual el tema. La tragedia de Gaza y el sur del Líbano, que parece haber pasado a un segundo plano porque los conflictos tanto en España como en el exterior priman en las informaciones, está vigente en toda su crudeza. José María Pou nos lo recuerda, en una actuación sobresaliente, acompañado de cinco actores que giran en torno a su compleja personalidad.

Tras un inicio un tanto anodino, la trama adquiere altura con la llegada de Jessie Stone, una editora norteamericana de religión judía, interpretada por Claudia Benito, que se enfrentará duramente con el escritor. La pugna entre ellos constituye el eje de la obra, que se representa en dos partes con descanso intermedio, lo cual alarga en exceso su desarrollo. 

Los personajes del editor Tom Maschler (Pep Planas) y de la pareja del protagonista, Felicity Crosland (Victòria Pagès), están bien diseñados, siendo más relevante el primero que la segunda. La presencia de los secundarios Aida Llop y Jep Barceló, criada y jardinero, proporcionan cierto respiro a la acción, con alguna pincelada de carácter simbólico por parte del segundo.

Hay asuntos concomitantes, que van apareciendo como cortejo narrativo, recalcados por la ironía y el sarcasmo del protagonista. Es de especial significado el tema de los honores y galardones que concede la sociedad a la gente de la cultura, que según manifiesta el protagonista en boca de escritor a quien interpreta, deben arrodillarse simbólicamente ante las instituciones y mostrar una sumisión inquebrantable para recibirlos. Roald Dahl siempre rechazó el título honorífico de ‘Sir’.

Francisco Javier Aguirre

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