sábado, 18 de abril de 2026

TWIST & TXÈKHOV. Crónica teatral

 

TWIST & TXÈKHOV. Crónica teatral

Nueve relatos de Chéjov dan para mucho en buenas manos. Fueron las buenas manos, los buenos gestos, los oportunos disfraces y las perfiladas voces de los artistas del grupo mallorquín Iguana Teatre las que presentaron el viernes, día 17, un sugerente espectáculo dentro de la programación del Teatro de Las Esquinas. Hace año y medio ofrecieron en el Teatro del Mercado ‘Hijas de la Misericordia’.

Catalina Florit, Xavier Frau y Carles Molinet, dirigidos por Pere Fullana, dieron vida a múltiples personajes creados por la observación o la fantasía del autor ruso, resultando una sesión de gran vivacidad en la que los actores supieron transmitir estados de ánimo contrastados, de la alegría a la tristeza, de la fantasía al realismo, de la comicidad a la tragedia. 

Enlazando textos y personajes, con dos pausas de fundido a negro, establecieron una continuidad que ayudaba a consolidar una visión amplia de la sociedad rusa coetánea del autor. Cada uno de los intérpretes consiguió transmitir las sensaciones y los sentimientos que emanan del texto, siendo particularmente impactante la actuación de Catalina Florit al diversificar papeles femeninos que iban de la infancia a la vejez. 

La escenografía móvil y recurrente permitió una flexibilidad escénica necesaria para plasmar las diversas y contradictorias situaciones en las que se desenvuelve la caleidoscópica trama. Una prosodia rica en sentido y contenidos permitió la presencia escénica de personajes variopintos, e incluso de un perro bien caracterizado. 

Al tratarse de actores mallorquines utilizando el castellano, solo hay que observar que en ocasiones usan términos no coincidentes con la expresión habitual. Por ejemplo, el uso del verbo ‘venir’, en lugar de ‘ir’, pequeña anotación que no interfiere ni confunde la dinámica de la obra.

Francisco Javier Aguirre

 


viernes, 17 de abril de 2026

LA VENGADORA DE MUJERES. Crónica teatral

 

LA VENGADORA DE MUJERES. Crónica teatral

Las bocanadas de sonido y los puntuales acordes sonoros que subrayaron algunos de los gestos repentinos de los personajes, en varios episodios emblemáticos durante el estreno de ‘La vengadora de mujeres’, de Lope de Vega, que está ofreciendo estos días el Teatro Principal en una coproducción de la Compañía Nacional de Teatro clásico y del zaragozano Teatro del Temple, bajo la dirección de Carlos Martín, resultaron ser algunos de los ingredientes que sobresalieron en la espléndida puesta en escena de esta emblemática comedia, cuya dramaturgia han elaborado Alfonso Plou y María López Insausti con gran acierto, acercándola a la actual forma de percibir las obras clásicas.

Un elenco particularmente cualificado, entre los que figuran varios actores y actrices aragoneses de origen o ejercicio, fue desentrañando los versos de Lope dotados del mordiente necesario para reforzar el alegato feminista avant la lettre que subyace a la mayoría de los lances. Todos los elementos de la construcción dramática se conjugan de modo admirable para conseguir dar a luz una de las obras menos conocidas del Fénix de los ingenios, destacando la escenografía de Óscar San Martín y Carlos Martín, que va desmontándose a lo largo del trayecto con un significado simbólico, así como la banda sonora de David Angulo que subraya los ambientes con acierto, y algunas escenas de manera especialmente impactante. 

Además de las propuestas morales, estéticas y sociales de la obra, adquiere un relieve especial la importancia concedida a los libros y a su función formativa en una época en que la educación de jóvenes y adultos hace aguas por sumideros varios, incluso desde las altas instancias del Estado.

Francisco Javier Aguirre

sábado, 11 de abril de 2026

EL EFECTO. Crónica teatral

 

EL EFECTO. Crónica teatral

Abordar un tema tan poliédrico como el tránsito del impulso sexual al sentimiento amoroso genuino, es siempre arriesgado. En el cerebro humano reside la brújula que orienta nuestra navegación por la vida. Hasta mediados del siglo XX no se superó el conocimiento meramente anatómico y fisiológico de este órgano vital. La aparición de la neurociencia significó la apertura de ese mundo ignoto, y hasta entonces inescrutable, que reside en una porción del cuerpo de apenas kilo y medio. Porción que aparece en escena para contraponer su imagen con su importancia.

En esas premisas se sitúa la acción de la obra de la británica Lucy Prebble, una pieza provocadora que desarma las certezas sobre el amor, la identidad y la ética médica, adaptada por Rómulo Assereto y Juan Carlos Fisher, quien la dirige. 

La puesta en escena del experimento farmacológico en forma de drama que está ofreciendo el Teatro Principal atrae de por sí y satisface relativamente las expectativas que despierta. La temática de la incertidumbre respecto al resultado del experimento se convierte en el núcleo dramático de una trama que no ofrece respuestas fáciles, sino que deja abiertas cuestiones fundamentales sobre la autonomía del sujeto, el libre albedrío y la capacidad de amar cuando la química cerebral es manipulada.

Todo ello desborda el marco escénico y requiere un rigor interpretativo que, en este caso, consiguen mejor las dos actrices que sus partenaires masculinos. Connie y Tristán son las víctimas voluntarias de un experimento manipulado, de lo que apenas son conscientes. Aunque no aparezca de forma explícita, simbolizan a una sociedad sometida a experimentos de alta densidad, más allá de la caótica situación actual del amor romántico. 

Nada de romántica tiene la música a lo largo de la trama, y menos aún el estrepitoso prólogo que más que ambientar, espanta.

 Francisco Javier Aguirre

 

miércoles, 8 de abril de 2026

TODO UBÜ. Crónica teatral

 

TODO UBÜ. Crónica teatral

Interesante propuesta la ofrecida por el Aula de Teatro Joven del Teatro de Las Esquinas, los días 7 y 8 de abril, al presentar entreverados dos textos escénicos de Alfred Jarry relativos a su emblemático personaje el Padre Ubü, así acentuado porque los quince actores y actrices participantes variaban la referencia al protagonista con llano o agudo. 

Un protagonista repartido entre tres de los actores y articulando los diversos episodios de la trama que se diferenciaban mediante un fundido a negro. Algo que caracterizó a todos los intérpretes fue su fluidez vocal y gestual, llegando alguno a completar la personalidad del protagonista con piruetas de saltimbanqui. 

La adaptación de Clara Lapetra, directora además del montaje, y de Carlos Gargantilla debió sortear las aristas que supone entreverar textos de dos de las obras emblemáticas de Jarry, Ubü rey y Ubü encadenado. El resultado fue notable y loable por cuanto lograron aunar la farsa con la sátira sobre la sociedad, resucitando las pretensiones del dramaturgo francés de ridiculizar las convenciones escénicas, sociales y literarias de su época, convirtiendo sus obras en un manifiesto de rebeldía estética.

Las alusiones a circunstancias históricas y políticas sobrevenidas en Europa tras el estreno de la obra en 1899 fueron muy oportunas, y el actor encargado de darles vida revistió las condiciones necesarias de seriedad y grandilocuencia grotesca para bordar su personaje.

La serie de melodías adaptadas por Marta Notivoli para respaldar sonoramente cada uno de los episodios de la trama resultaron atinadas y eficaces, lo mismo que la escenografía de Alfredo Mompel. 

Por señalar alguna carencia, pudieron echarse en falta las emblemáticas descripciones del centro del rey Ubü en el texto habitualmente utilizado: ‘la vara de física’ y ‘el gancho de las finanzas’ como símbolo grotesco de la corrupción en las esferas políticas.

 

Francisco Javier Aguirre