domingo, 10 de septiembre de 2023

LA HISTORIA INTERMINABLE. Crónica Teatral

 

LA HISTORIA INTERMINABLE.  Crónica Teatral

Es un riesgo indudable trasladar al escenario un texto narrativo que trata de vehicular la realidad con una fantasía cuyo eje conductor propende a desembocar en ‘la Nada’. Dicho riesgo se ha corrido por partida doble, puesto que ‘La historia interminable’ de Michael Ende no sólo ha sido escenificada, sino también musicalizada. El Teatro Principal ha aceptado ese reto programando el espectáculo durante tres semanas, a partir del pasado viernes, día 8, aunque apostando sobre seguro tras los varios meses de éxito de la obra en el Teatro Calderón de Madrid.

Para degustarla en su versión escénico-musical resulta muy conveniente haberla leído en su versión literaria, aparecida en 1979 y ampliamente difundida tras el impacto causado dentro del género. Se trata de uno de los libros narrativos que marca un antes y un después respecto al valor de la fantasía frente a las simples crónicas o reconstrucciones de la realidad, antigua o moderna. Hay gustos para todos y cada lector tiene su opinión al respecto.

Volviendo al espectáculo ofrecido en adaptación musical hay que destacar la precisión en el ritmo y la excelencia del montaje, con numerosos cuadros escénicos que exigen un diseño previo muy cuidado. De hecho, la sesión comienza con un cortometraje en el que se explica el proceso de creación y construcción de la obra.

La música sigue los patrones habituales empleados por el compositor Iván Macías, indudablemente influido por la larga y poderosa trayectoria de Broadway, aunque se haya incluido algún número de resonancia más castiza. Especial relieve, desde el punto de vista coreográfico, tiene la ‘danza de los pájaros negros’, magnificando el reputado claqué de la tradición norteamericana.

La adaptación del texto literario por parte de Félix Amador es correcta y sintetiza de forma adecuada el argumento. Hay que advertir, sin embargo, que para profundizar en el contenido ideológico que trasciende de la narrativa se necesita una cierta capacidad de reflexión, independientemente de la edad del espectador. Es decir, que los niños y adolescentes ‘despiertos’ pueden captar la sutileza de los mensajes que se entrelazan con la trama.

Lo que realmente singulariza a esta producción es el uso de la técnica denominada animatrónica, que impacta al espectador y consigue efectos especialmente realistas con la aparición del caballo de Atreyu, Ártax, así como la del benéfico dragón Fújur, e incluso la de las rocas parlantes, que en su momento dieron nombre al grupo de pop-rock Vetusta Morla.

Francisco Javier Aguirre

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