miércoles, 8 de abril de 2026

TODO UBÜ. Crónica teatral

 

TODO UBÜ. Crónica teatral

Interesante propuesta la ofrecida por el Aula de Teatro Joven del Teatro de Las Esquinas, los días 7 y 8 de abril, al presentar entreverados dos textos escénicos de Alfred Jarry relativos a su emblemático personaje el Padre Ubü, así acentuado porque los quince actores y actrices participantes variaban la referencia al protagonista con llano o agudo. 

Un protagonista repartido entre tres de los actores y articulando los diversos episodios de la trama que se diferenciaban mediante un fundido a negro. Algo que caracterizó a todos los intérpretes fue su fluidez vocal y gestual, llegando alguno a completar la personalidad del protagonista con piruetas de saltimbanqui. 

La adaptación de Clara Lapetra, directora además del montaje, y de Carlos Gargantilla debió sortear las aristas que supone entreverar textos de dos de las obras emblemáticas de Jarry, Ubü rey y Ubü encadenado. El resultado fue notable y loable por cuanto lograron aunar la farsa con la sátira sobre la sociedad, resucitando las pretensiones del dramaturgo francés de ridiculizar las convenciones escénicas, sociales y literarias de su época, convirtiendo sus obras en un manifiesto de rebeldía estética.

Las alusiones a circunstancias históricas y políticas sobrevenidas en Europa tras el estreno de la obra en 1899 fueron muy oportunas, y el actor encargado de darles vida revistió las condiciones necesarias de seriedad y grandilocuencia grotesca para bordar su personaje.

La serie de melodías adaptadas por Marta Notivoli para respaldar sonoramente cada uno de los episodios de la trama resultaron atinadas y eficaces, lo mismo que la escenografía de Alfredo Mompel. 

Por señalar alguna carencia, pudieron echarse en falta las emblemáticas descripciones del centro del rey Ubü en el texto habitualmente utilizado: ‘la vara de física’ y ‘el gancho de las finanzas’ como símbolo grotesco de la corrupción en las esferas políticas.

 

Francisco Javier Aguirre

 

viernes, 27 de marzo de 2026

GOYA, LA MELODÍA DE UNA LEYENDA. Crónica teatral

 

GOYA, LA MELODÍA DE UNA LEYENDA. Crónica teatral

Parece oportuno dar voz a Francisco de Goya en el marco de las celebraciones en torno al bicentenario de su muerte. En ese marco se está ofreciendo en el Teatro Principal un espectáculo en el que lo de dar voz deja de ser un símbolo para convertirse en una realidad, puesto que Javier Godino, en el papel del pintor de Fuendetodos, canta en solitario unas veces y en compañía otras, haciéndolo de manera suficiente para expresar sus vivencias, emociones y contradicciones a lo largo de su vida adulta.

En los convulsos años finales del siglo XVIII y los no menos ajetreados inicios del XIX, con una España que se debate intelectualmente entre la Inquisición y la Ilustración, el pintor real es un paradigma del genio atrapado entre sus aspiraciones personales, sus arrebatos pasionales y las tensiones sociopolíticas del momento. 

El texto de Ignasi Vidal distribuye adecuadamente los episodios básicos de la vida del artista, aportando la presencia entre onírica y simbólica de Diego Velázquez como referente de la excelencia que pretende alcanzar el protagonista dos siglos después. La dramaturgia recurre a las proyecciones artísticas de las obras de ambos genios para establecer un relato visual que completa el trayecto oral.

Bajo la dirección de Juan José Afonso, utilizando una partitura original de Tom Vega en línea mimética con un género tan en boga como el ‘musical’, dos actrices y cuatro actores, además de Godino, consiguen mantener la tensión dramática de una trama, histórica por una parte y fantasiosa por otra, que ya de por sí, aún prescindiendo de cánticos y recitativos, tiene suficiente enjundia como para marcar diferencias en las construcciones literarias referidas al gran artista aragonés.

Francisco Javier Aguirre

 

sábado, 28 de febrero de 2026

 

ESCAPE ROOM. Crónica teatral

Una pareja de recientes novios, y otra formada por un matrimonio consolidado, amigos los hombres entre sí, se dan cita para asistir a una sesión de ‘escape room’, ese juego de sorpresas que está de moda en España desde hace poco más de una década. Josep Manel Casany, Cristina García, Sergio Caballero y Águeda Llorca dan vida a los personajes en actuaciones convincentes. Tras un prólogo en el que van mostrando sus personalidades un tanto caóticas, entran en el lóbrego espacio donde se va a desarrollar la función acordada.

El Teatro Principal está ofreciendo durante la semana actual y la próxima esta animada comedia, escrita por Joel Joan y Héctor Claramunt, una pieza dinámica y bien estructurada, dirigida por Xavi Mira, que reúne los ingredientes para vincular el conocimiento previo con la sorpresa inesperada. Una vez metidos en harina, los personajes han de compaginar su identidad con las verdades más íntimas, con las confesiones de secretos y con las contradicciones que van surgiendo a lo largo de la trama. Salen a la luz algunas verdades ocultas, ciertos antecedentes desconocidos, sus variados posicionamientos ideológicos y las frecuentes contradicciones en las que solemos caer los humanos. 

La acción ese torna abrupta en varios momentos, pero finalmente todo está trufado de humor, en muchos casos negro, porque se utilizan mecanismos que desafían la lógica y desatan revelaciones que ponen a prueba la estabilidad emocional y el contexto moral de los protagonistas. 

La escenografía refleja perfectamente lo que puede ser una de estas salas del experimento socio-psicológico en el que consiste la prueba. El resultado es electrizante en términos generales, e hilarante en muchos de sus momentos, desarrollando una trama que va de menos a más, hasta concluir de un modo que derrota las tinieblas internas y externas en las que se ha desarrollado.

Francisco Javier Aguirre

jueves, 26 de febrero de 2026

¿DE DÓNDE VENIMOS? Crónica teatral

 

¿DE DÓNDE VENIMOS? Crónica teatral

Cuando un monologuista hace reír y los espectadores se sienten invitados a pensar en lo que el artista dice, el espectáculo deja de ser un monólogo para convertirse en un diálogo interno. Es lo que ocurre con Santiago Sánchez en la obra que ha completado el ciclo de ‘Teatro rebelde’ que se ha ofrecido durante los cuatro miércoles del mes de febrero en el zaragozano Teatro de Las Esquinas. 

Con el subrayado musical de Víctor Lucas y la dirección de Hassane Kouyaté, esta coproducción del Centro Internacional de Teatro Actual y de la compañía valenciana L’Om Imprebís ha significado un hito en la trayectoria del ciclo por varios motivos. El primero es la personalidad del autor-intérprete, cuajada a lo largo de muchos años de profesión iniciada al amparo de Els Joglars. El segundo es la habilidad para conseguir que quienes asisten al espectáculo puedan conjugar la risa y la reflexión. Los motivos sucesivos se distribuyen entre el arte para recrear textos literarios de hondura y el de saber vincularlos a músicas con significado más allá de sus melodías.

Santiago Sánchez acierta a entrelazar su discurso propio con textos de Eduardo Galeano, José Mujica, Miguel de Cervantes, Pedro Calderón de la Barca, Federico García Lorca y otros autores, con canciones de Joan Manuel Serrat o la preciosa secuencia del ‘Cascanueces’ de Tchaikovski, recurriendo también a la tradición popular y oral de un mundo que ha recorrido en su periplo artístico.

Su propuesta nos hace viajar entre sonrisas, al mismo tiempo que sus textos aluden “cuestiones esenciales del ser humano para recordarnos la necesidad de compartir historias que nos hacen y nos deshacen”, según afirma. A partir de todo lo anterior, es fácil comprender que tras la obra se desarrollara un interesante coloquio entre el actor y los espectadores.

Francisco Javier Aguirre

 

miércoles, 25 de febrero de 2026

EL FUNERAL. Crónica teatral

 

EL FUNERAL. Crónica teatral

Lo que fue un éxito desde su estreno, hace dos décadas, lo ha convertido la compañía zaragozana Teatro Che y Moche en un espectáculo clamoroso que supera cualquier evaluación habitual. Con Teresa Polyvka como virtuosa intérprete del violín, Kike Lera con su guitarra en bandolera haciendo de traductor macarrónico de la tribu zíngara que capitanea Joaquín Murillo, más la sonora intervención de Sergio Domínguez a la batería, el Teatro de Las Esquinas, con el aforo completo, vibró en la noche del martes  24 de febrero, como lo había hecho antes, el 27 de enero, disfrutando de la comedia musical que relata los funerales del abuelo Dimitri, patrón de una familia zíngara, en cuya ceremonia participan cuatro de sus nietos. 

La trama es sencilla, inmediata y al mismo tiempo sorprendente, porque recurre no solo a diferentes temas de la música autóctona que enlazan perfectamente con la celebración emocional en homenaje al abuelo fallecido, sino que también está llena de episodios cómicos y de ocurrencias hilarantes que convierten la ceremonia en una fiesta participada por el público, tanto desde las gradas como en el propio escenario.

La utilización del lenguaje autóctono de Galaspi, el país originario de la familia, sobre todo por parte de Joaquín Murillo, es uno de los ingredientes festivos que establecen la continuidad del relato, al que Kike Lera añade su vis cómica y su rigor interpretativo traduciendo la extraña jerga, con alusiones festivas a Zaragoza y a diferentes circunstancias rápidamente identificadas por el público. Las risas, los aplausos, el palmeo de las canciones y la connivencia emocional con los actores convierten a esta obra en una jornada inolvidable por su diseño escénico, por su riqueza ornamental y por su vigor dramático. 

El éxito de la propuesta ha llevado a sus promotores a programar nuevas funciones, en el mismo escenario, los próximos días 17 de marzo y 14 de abril.

Francisco Javier Aguirre

 

sábado, 14 de febrero de 2026

PANORAMA DESDE EL PUENTE. Crónica teatral

 

PANORAMA DESDE EL PUENTE. Crónica teatral

La sagacidad analítica de Arthur Miller proyectada sobre la sociedad coetánea dio como resultado el drama que estos días se está representando en el Teatro Principal, en versión de Eduardo Galán, bajo la dirección de Javier Molina. Coetánea con el afamado dramaturgo estadounidense hace tres cuartos de siglo, y además absolutamente contemporánea hoy en su faceta político social, la que alude a los procesos de inmigración que se están dando en los países presuntamente desarrollados.

Ello avala la actualidad del drama, planteado de forma naturalista, aunque en su eje temático no sea precisamente prioritaria dicha inmigración, sino la perturbación mental de Eddie Carbone, el estibador obsesionado con su sobrina política Catherine. La apropiación emocional de una persona por otra es un síndrome patológico, predominantemente machista, que podría resumirse en la tremenda frase ‘La maté porque era mía’, que ha dado origen a canciones (hay un tema con ese título en el disco Voy a acabar borracho del conjunto Platero y Tú) e incluso a películas, la de Patrice Leconte, en 1993, así titulada.

Es sobradamente conocido el trayecto argumental del drama, que en la versión de Galán se desdobla artísticamente en varios planos escénicos de una manera ágil y convincente. Involucrar a los espectadores de la platea en diversos episodios de la trama contribuye a una integración positiva, con el alcance simbólico que adquiere la actualidad del problema secundario y el agravamiento del elemento principal, la obsesión patológica del protagonista por su sobrina. 

El diseño escenográfico de la obra es robusto y las interpretaciones solventes, aunque Ana Garcés, en el papel de Catherine, utiliza una voz corta, delgada y poco articulada que dificulta la comprensión de casi todos sus parlamentos. La utilización de un narrador en la persona del abogado Alfieri sirve para ensamblar los diversos cuadros escénicos, consiguiendo, de esa manera, una simbiosis entre los varios temas que aborda el drama.

Francisco Javier Aguirre

jueves, 12 de febrero de 2026

LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS. Crónica Teatral

 

LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS. Crónica Teatral

Una docena de alumnos de la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza, que ya enfilan el final de este curso y por tanto de su carrera en esta etapa de aprendizaje, apoyados por otra docena de músicos situados en el segundo plano del escenario, han ofrecido al público sus saberes mediante la compleja obra de Bertolt Brecht, con música de Kurt Weill, La ópera de los tres centavos, que pronto cumplirá un siglo desde su estreno. Las dos sesiones en el Teatro Principal, los días 10 y 11 de febrero, han conseguido llenar el aforo del mismo, lo cual significa un aplauso y un apoyo a la tarea del centro docente que espera recibir desde hace tiempo el espaldarazo de su reconocimiento oficial.

Sobre una escenografía sencilla, pero contundente, construida a base de un andamio giratorio, los intérpretes, que han ido intercambiando papeles y registros expresivos, como corresponde a un espectáculo que puede considerarse el ensayo general canónico de una obra mayor con público, han dado de sí todo su potencial, tratando de explicitar la intención básica de la obra y del autor, que muestra la corrupción del sistema capitalista y de las instituciones públicas, fenómeno que ya era habitual hace un siglo y que sigue asolando nuestra vida cotidiana en muchos niveles. 

Uno de los méritos de la representación ha sido el ritmo ágil mantenido durante toda la obra, el intercambio incesante de papeles, la asunción del sexo contrario y la mutación de estilos interpretativos como eficaces ejercicios de versatilidad. La eficaz puesta en escena de Paco Formento ha consolidado una obra que pasará a los anales de la Escuela Municipal de Teatro.

Recomiendo leer el comentario de esta obra realizado por Ángel Valero Serrano Mercadal en su muro de Facebook, la cual he suscrito en esa misma red social.

Francisco Javier Aguirre