FEDERICO. Crónica teatral
El inicio de la octava edición del Ciclo ‘Teatro Rebelde’ en Zaragoza no ha podido ser más impactante. Con el Teatro de Las Esquinas rozando el lleno, la compañía Proyecto 43-2 ha puesto en escena una excelente muestra de teatro documental cuyo título añade al nombre de Federico los términos ‘No hay olvido, ni sueño: carne viva’, que puede prolongarse con la afirmación de que ‘Aquí habla la tierra’, para presentar una pieza basada en objetos que nacen entre el recuerdo, el deseo y la imaginación que está viajando hasta el fondo de una tierra que se abre para mostrar sus secretos.
María San Miguel propuso la idea y elaboró la dramaturgia. Junto a Alba Muñoz y Pablo Rodríguez, expone ahora los resultados de sus investigaciones ante un público atónito, sorprendido por la verosimilitud del trabajo y la potencia del mensaje.
La experiencia de muchos años de investigación les permite afirmar que “una vez que te acercas a Federico, te das cuenta de que todo el mundo ha mentido, ha llenado huecos y ha ocultado información de manera interesada”, lo cual coincide con la opinión de quienes hemos deseado saber la verdad sobre el destino final de este gran autor, marionetista, dramaturgo y poeta, excepcional testigo del primer tercio del siglo XX.
El enfoque objetual del trabajo, directamente vinculado a la recuperación de la memoria histórica y a la reparación de sus víctimas, constituyó toda una novedad dramática por su realismo y el propósito reivindicativo que inspira el trabajo de la compañía.
El cual tuvo su apéndice en un encendido coloquio con la participación de la escritora y periodista aragonesa Cristina Fallarás, cuya presencia propició que el número de los interesados en el coloquio fuera superior al habitual, abordándose temas de carácter artístico y de actualidad política.
En definitiva, se ha tratado de una aportación para mantener viva la memoria de nuestro país y evitar la repetición de algo semejante, dignificando al mismo tiempo a las víctimas y arrojando luz a los recovecos de nuestra historia.
Francisco Javier Aguirre