sábado, 14 de febrero de 2026

PANORAMA DESDE EL PUENTE. Crónica teatral

 

PANORAMA DESDE EL PUENTE. Crónica teatral

La sagacidad analítica de Arthur Miller proyectada sobre la sociedad coetánea dio como resultado el drama que estos días se está representando en el Teatro Principal, en versión de Eduardo Galán, bajo la dirección de Javier Molina. Coetánea con el afamado dramaturgo estadounidense hace tres cuartos de siglo, y además absolutamente contemporánea hoy en su faceta político social, la que alude a los procesos de inmigración que se están dando en los países presuntamente desarrollados.

Ello avala la actualidad del drama, planteado de forma naturalista, aunque en su eje temático no sea precisamente prioritaria dicha inmigración, sino la perturbación mental de Eddie Carbone, el estibador obsesionado con su sobrina política Catherine. La apropiación emocional de una persona por otra es un síndrome patológico, predominantemente machista, que podría resumirse en la tremenda frase ‘La maté porque era mía’, que ha dado origen a canciones (hay un tema con ese título en el disco Voy a acabar borracho del conjunto Platero y Tú) e incluso a películas, la de Patrice Leconte, en 1993, así titulada.

Es sobradamente conocido el trayecto argumental del drama, que en la versión de Galán se desdobla artísticamente en varios planos escénicos de una manera ágil y convincente. Involucrar a los espectadores de la platea en diversos episodios de la trama contribuye a una integración positiva, con el alcance simbólico que adquiere la actualidad del problema secundario y el agravamiento del elemento principal, la obsesión patológica del protagonista por su sobrina. 

El diseño escenográfico de la obra es robusto y las interpretaciones solventes, aunque Ana Garcés, en el papel de Catherine, utiliza una voz corta, delgada y poco articulada que dificulta la comprensión de casi todos sus parlamentos. La utilización de un narrador en la persona del abogado Alfieri sirve para ensamblar los diversos cuadros escénicos, consiguiendo, de esa manera, una simbiosis entre los varios temas que aborda el drama.

Francisco Javier Aguirre

jueves, 12 de febrero de 2026

LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS. Crónica Teatral

 

LA ÓPERA DE LOS TRES CENTAVOS. Crónica Teatral

Una docena de alumnos de la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza, que ya enfilan el final de este curso y por tanto de su carrera en esta etapa de aprendizaje, apoyados por otra docena de músicos situados en el segundo plano del escenario, han ofrecido al público sus saberes mediante la compleja obra de Bertolt Brecht, con música de Kurt Weill, La ópera de los tres centavos, que pronto cumplirá un siglo desde su estreno. Las dos sesiones en el Teatro Principal, los días 10 y 11 de febrero, han conseguido llenar el aforo del mismo, lo cual significa un aplauso y un apoyo a la tarea del centro docente que espera recibir desde hace tiempo el espaldarazo de su reconocimiento oficial.

Sobre una escenografía sencilla, pero contundente, construida a base de un andamio giratorio, los intérpretes, que han ido intercambiando papeles y registros expresivos, como corresponde a un espectáculo que puede considerarse el ensayo general canónico de una obra mayor con público, han dado de sí todo su potencial, tratando de explicitar la intención básica de la obra y del autor, que muestra la corrupción del sistema capitalista y de las instituciones públicas, fenómeno que ya era habitual hace un siglo y que sigue asolando nuestra vida cotidiana en muchos niveles. 

Uno de los méritos de la representación ha sido el ritmo ágil mantenido durante toda la obra, el intercambio incesante de papeles, la asunción del sexo contrario y la mutación de estilos interpretativos como eficaces ejercicios de versatilidad. La eficaz puesta en escena de Paco Formento ha consolidado una obra que pasará a los anales de la Escuela Municipal de Teatro.

Recomiendo leer el comentario de esta obra realizado por Ángel Valero Serrano Mercadal en su muro de Facebook, la cual he suscrito en esa misma red social.

Francisco Javier Aguirre

 

jueves, 5 de febrero de 2026

FEDERICO. Crónica teatral

 

FEDERICO. Crónica teatral

El inicio de la octava edición del Ciclo ‘Teatro Rebelde’ en Zaragoza no ha podido ser más impactante. Con el Teatro de Las Esquinas rozando el lleno, la compañía Proyecto 43-2 ha puesto en escena una excelente muestra de teatro documental cuyo título añade al nombre de Federico los términos ‘No hay olvido, ni sueño: carne viva’, que puede prolongarse con la afirmación de que ‘Aquí habla la tierra’, para presentar una pieza basada en objetos que nacen entre el recuerdo, el deseo y la imaginación que está viajando hasta el fondo de una tierra que se abre para mostrar sus secretos. 

María San Miguel propuso la idea y elaboró la dramaturgia. Junto a Alba Muñoz y Pablo Rodríguez, expone ahora los resultados de sus investigaciones ante un público atónito, sorprendido por la verosimilitud del trabajo y la potencia del mensaje. 

La experiencia de muchos años de investigación les permite afirmar que “una vez que te acercas a Federico, te das cuenta de que todo el mundo ha mentido, ha llenado huecos y ha ocultado información de manera interesada”, lo cual coincide con la opinión de quienes hemos deseado saber la verdad sobre el destino final de este gran autor, marionetista, dramaturgo y poeta, excepcional testigo del primer tercio del siglo XX. 

El enfoque objetual del trabajo, directamente vinculado a la recuperación de la memoria histórica y a la reparación de sus víctimas, constituyó toda una novedad dramática por su realismo y el propósito reivindicativo que inspira el trabajo de la compañía. 

El cual tuvo su apéndice en un encendido coloquio con la participación de la escritora y periodista aragonesa Cristina Fallarás, cuya presencia propició que el número de los interesados en el coloquio fuera superior al habitual, abordándose temas de carácter artístico y de actualidad política. 

En definitiva, se ha tratado de una aportación para mantener viva la memoria de nuestro país y evitar la repetición de algo semejante, dignificando al mismo tiempo a las víctimas y arrojando luz a los recovecos de nuestra historia.

Francisco Javier Aguirre

jueves, 29 de enero de 2026

EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS. Crónica teatral

 

EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS. Crónica teatral

Para celebrar el 65 aniversario de sus inicios sobre las tablas, Els Joglars han diseñado una nueva versión de El retablo de las maravillas, un entremés que Cervantes concibió para burlarse y criticar a los poderosos de su época. Ahora, transcurridos más de veinte años del estreno de esta farsa, Albert Boadella y Ramón Fontseré han actualizado varias de las situaciones y personajes antes mostrados, para conectar con un nuevo público, aunque fue suficiente desplegar la vista por las plateas y palcos del Teatro Principal para comprobar que también acudieron al estreno bastantes de quienes ya disfrutaron de la obra hace dos décadas. 

Como es habitual en la compañía, todo está perfectamente medido y calculado, tanto el espacio escénico como los diseños de iluminación, vestuario y banda sonora. La sutileza de los diálogos, la finura de la ironías, la oportunidad de las referencias, así como la medida del tempo de cada uno de los episodios a través de los que la trama enlaza un retablo, a veces visual y a veces imaginario, consiguen que la obra cumpla sobradamente su objetivo, despierte las sonrisas, avive el sentido crítico de los espectadores y exponga con absoluta libertad la opinión de los creadores, al margen de las coyunturas ideológicas presentes.

La simbología del recurrente apunte escatológico en los sucesivos cuadros de la obra establece un vínculo de continuidad entre ellos, ganando progresivamente mayor sentido crítico. La coincidencia en la apertura y cierre de la trama consigue el efecto de envolver todo el contenido a partir de una idea clara y transparente.

Las situaciones presentadas a lo largo de la obra son un remedo de las que censuró Cervantes en su tiempo, con la circunstancia de que ahora son más conocidas, e incluso se multiplican de tal forma que es fácil encontrarlas en todos los órdenes de la vida. El miedo a no formar parte de la opinión mayoritaria, que nos aporta seguridad y nos evita asumir riesgos, es hoy día un lugar común teniendo en cuenta que la fuerza de las redes y los medios de comunicación virtual dificultan cada vez más la formación de un criterio independiente por la intensa operatividad de los pícaros contemporáneos, capaces de vender la nada aprovechándose del temor de la gente a la censura y la cancelación.

Francisco Javier Aguirre

lunes, 12 de enero de 2026

LOS VIRTUOSOS. Crónica teatral

 

LOS VIRTUOSOS. Crónica teatral

El afiche de la obra ofrecida durante el pasado fin de semana en el Teatro de la Estación informa sobre la complejidad de su escritura, porque en ella han participado Inmaculada Alvear, uno de los actores, Daniel Martos, y el director del espectáculo, Luis Miguel González Cruz. 

Y ciertamente, esta producción de Teatro del Astillero resulta una obra compleja, abigarrada, vistosa y muy sugerente. La pieza, que transita entre la fantasía, la celebración, la mítica y una comicidad de amplio espectro, cultiva la chanza sin llegar al sarcasmo. Plantea una utopía que redunda en torno a la IA y al riesgo de que esta ocasione la muerte del teatro tal como ha venido haciéndose desde hace siglos. 

Chema Ruiz, Ángel Solo y el ya citado Daniel Martos elaboran un tejido argumental a partir de un viaje a la remota Cólquida en busca de una URL para poder navegar en el nuevo paradigma que impone la brutal transición tecnológica que nos invade. En clave de humor, los tres encarnan multitud de personajes con los que juegan sin pausa. Hay un sustrato de crítica burlesca a lo largo de una trama que va retratando a gente tan diversa como un cantaor, el rey de España, un torero, un legionario, un agente de aduanas, un capitán de barco o un camarero, entre un sinfín de roles a los que aúna la aventura que emprenden en memoria de quien fue su maestro en las artes escénicas, cuyas cenizas transportan en su estrambótico viaje a través del Mar Negro. 

La interpretación es impecable, denotando un dominio preciso del lenguaje y de la expresión corporal, dos de los elementos más valiosos de esta producción. Hay mucho humor explícito y bastante implícito, hay mucho juego y mucha interacción a lo largo del trayecto escénico que en algunas ocasiones cae en la reiteración innecesaria. La banda sonora es variopinta, como lo es la acción, ofreciendo desde pasodobles a fragmentos de ópera wagneriana, siempre muy adecuada a las situaciones descritas y a los gags utilizados.

Francisco Javier Aguirre

domingo, 11 de enero de 2026

CASA DE MUÑECAS. Crónica teatral

 

CASA DE MUÑECAS. Crónica teatral

Con siglo y medio de antigüedad, la obra teatral más conocida de Ibsen ha sido interpretada infinidad de veces en las tablas, y en varias ocasiones filmada para ofrecerla a través de la televisión. A lo que hay que añadir las producciones cinematográficas realizadas en varios países (Inglaterra, México, Argentina, España, USA) con el mismo argumento. Por lo cual se supone que gran parte de los aficionados al teatro conocen la trama de la obra desde hace tiempo, dependiendo de la edad de cada uno.

Todo ello implica que, aunque el dicho popular afirme que las comparaciones son odiosas, sea inevitable establecerlas cuando se contempla una nueva versión. La realizada por Eduardo Galán, que ha adaptado Lautaro Perotti para la compañía Secuencia 3, además de dirigirla, se ha ofrecido en el Teatro de Las Esquinas, el pasado sábado, día 10, en doble sesión, sigue con bastante fidelidad la trama original aunque situada en la actualidad, porque la acción se desarrolla en 2024 y se utiliza el teléfono móvil como elemento de comunicación, el cual interviene en la resolución del drama.

Una resolución que aparece escasamente motivada a lo largo de la obra, en la que se echa en falta una dramaturgia más robusta, más definida. La interpretación de los personajes adolece de peso dramático, a excepción del proceloso Óscar, el empleado que va a ser despedido de su trabajo, quedando un tanto desdibujada la presentación y desarrollo del conflicto matrimonial que desemboca en el impactante portazo final de Nora. La obra de Ibsen se ha considerado siempre como una de las aportaciones iniciáticas al feminismo, cuestión que queda un tanto diluida en la versión de Galán. 

La escenografía móvil de Lúa Quiroga está bien planeada, por cuanto contribuye a representar en cierto modo la tensión continua y la inquietud creciente de las que adolece el texto, que también consigue reforzar con su áspera ambientación sonora la música de Manu Solís.

Francisco Javier Aguirre

jueves, 8 de enero de 2026

MIHURA, EL ÚTIMO COMEDIÓGRAFO. Crónica teatral

 

MIHURA, EL ÚTIMO COMEDIÓGRAFO. Crónica teatral

La historia se repite. Tuvieron que transcurrir algo más de veinte años para que una de las obras capitales de Miguel Mihura, ‘Tres sombreros de copa’, fuera aceptada por los aficionados al teatro a partir de una iniciativa de jóvenes universitarios del TEU, entre los cuales se encontraban personajes que posteriormente tuvieron enorme relevancia en el arte de Thalía, como Gustavo Pérez Puig, Gemma Cuervo, José María Prada, Agustín González, Fernando Guillén o Juanjo Menéndez, entre otros. 

La historia se repite, porque la escasa afluencia de público al Teatro Principal –al menos en los tres primeros pases de los pasados días– para disfrutar de la obra con que Adrián Perea ha rendido un homenaje al mencionado comediógrafo, fallecido en 1977, testimonia la falta de interés por los planteamientos novedosos sobre la escena. Algo que a menudo ha caracterizado a quienes han innovado en cualquier ámbito del espectro cultural, y no solo en nuestro país. 

La trayectoria de la obra citada, desde su concepción en 1932 hasta su estreno en 1952, es teatralizada con ingenio y eficacia por un elenco de siete artistas bajo la dirección de Beatriz Jaén, que consigue mantener un ritmo interpretativo de buen nivel, creciendo en interés a medida que avanza la representación. Hay una gran honestidad en la puesta en escena, al mismo tiempo que un riesgo considerable al dividir al protagonista entre dos actores, uno que asume el rol de la persona y el otro el del personaje. El resultado llega a sorprender y se consolida a lo largo de la obra, lo cual arranca encendidos aplausos del público entendido.

Interpretación muy notable por parte de los cuatro actores y de las tres actrices, con una escenografía muy sugerente, una dramaturgia ágil y una banda sonora bien estudiada.

Francisco Javier Aguirre