GOYA, LA MELODÍA DE UNA LEYENDA. Crónica teatral
Parece oportuno dar voz a Francisco de Goya en el marco de las celebraciones en torno al bicentenario de su muerte. En ese marco se está ofreciendo en el Teatro Principal un espectáculo en el que lo de dar voz deja de ser un símbolo para convertirse en una realidad, puesto que Javier Godino, en el papel del pintor de Fuendetodos, canta en solitario unas veces y en compañía otras, haciéndolo de manera suficiente para expresar sus vivencias, emociones y contradicciones a lo largo de su vida adulta.
En los convulsos años finales del siglo XVIII y los no menos ajetreados inicios del XIX, con una España que se debate intelectualmente entre la Inquisición y la Ilustración, el pintor real es un paradigma del genio atrapado entre sus aspiraciones personales, sus arrebatos pasionales y las tensiones sociopolíticas del momento.
El texto de Ignasi Vidal distribuye adecuadamente los episodios básicos de la vida del artista, aportando la presencia entre onírica y simbólica de Diego Velázquez como referente de la excelencia que pretende alcanzar el protagonista dos siglos después. La dramaturgia recurre a las proyecciones artísticas de las obras de ambos genios para establecer un relato visual que completa el trayecto oral.
Bajo la dirección de Juan José Afonso, utilizando una partitura original de Tom Vega en línea mimética con un género tan en boga como el ‘musical’, dos actrices y cuatro actores, además de Godino, consiguen mantener la tensión dramática de una trama, histórica por una parte y fantasiosa por otra, que ya de por sí, aún prescindiendo de cánticos y recitativos, tiene suficiente enjundia como para marcar diferencias en las construcciones literarias referidas al gran artista aragonés.
Francisco Javier Aguirre