domingo, 5 de julio de 2026

LA MONJA ALFÉREZ. Crónica teatral

 

LA MONJA ALFÉREZ. Crónica teatral

El Teatro de la Estación está ofreciendo en sesión doble (4 y 5 de julio) una sorprendente versión de las venturas y desventuras de Catalina de Erauso, personaje histórico que escribió su propia biografía, llevada posteriormente al teatro por Juan Pérez de Montalbán a mediados del siglo XVII.

La versión presentada por la compañía Teatro Círculo, de Nueva York, en gira por España, parte de una actualización inteligente, situando la narrativa histórica como espectáculo dentro de un disco-bar contemporáneo, cuyos dos gestores, un músico y una cantante, van dando paso a las sucesivas escenas de la obra, al mismo tiempo que participan de modo activo en alguna de ellas. 

El resultado es convincente, creciendo el interés y la consistencia dramática a medida que transcurre la comedia. La descripción de la España colonial a través de las peripecias de la protagonista, fugada de un convento guipuzcoano y disfrazada de hombre, tras emigrar al Nuevo Mundo, resulta verosímil y atractiva, tanto por el lenguaje rimado, como por la gestualidad, las situaciones, la dinámica escénica y el vestuario que utilizan los siete intérpretes, algunos de ellos doblando papeles. 

Todo el elenco raya a gran altura y no es fácil establecer categorías, pero parece justo destacar el protagonismo de María Fontanals, como Catalina, la monja alférez, sobre la que recae permanentemente el soporte de la trama, que en sus manos y en su espada, adquiere un relieve de alta gama. 

La dirección de Daniel Alonso de Santos, joven dramaturgo de acreditada prosapia, es espléndida en esta comedia de enredos, al mismo tiempo que de capa y espada, que recrea de un modo vigoroso nuestro teatro clásico.

Francisco Javier Aguirre

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