lunes, 20 de noviembre de 2023

CUARENTA… MENSAJES. Crónica Teatral

 

CUARENTA… MENSAJES. Crónica Teatral

Es un privilegio poder asistir durante una hora y media a los hitos más importantes de una Compañía de teatro que ha cumplido cuatro décadas. Y no a través de un reportaje o un documental, sino en vivo y en directo. Con ese espíritu de unir pasado y presente ha nacido el espectáculo ofrecido en el Teatro de la Estación durante el pasado fin de semana.

‘Cambaleo’ era el nombre que en los siglos XVI y XVII recibían las compañías de cómicos de la legua con cinco actores y una actriz cantante. Su asimilación por la actual Compañía, preanuncia su modo de ejecución.

Eva Blanco, Julio C. García, Begoña Crespo, Antonio Sarrió, Carlos Sarrió –a su vez director de la obra– y un pianista, Mariano Lozano, configuran una especie de exposición colectiva con fondo musical  que se asemeja a pinturas colgadas en una galería, todas procedentes de una misma mano con diversos registros plásticos. Todos son distintos, pero todos se parecen.

Con los cuatro elementos que se muestran en el cartel del espectáculo, consiguen armar una colección de escenas que recorre, con mirada actual, algunos eventos de las sucesivas dramaturgias montadas durante esas cuatro décadas, que han sido los hitos a través de los cuales Cambaleo Teatro ha ido creciendo.

Sus premisas son no dar nada por sentado, que la certeza es enemiga del conocimiento y que la poesía es la manera más precisa de analizar la realidad. Así van transcurriendo las escenas, en solitario, a dúo o al completo, como la inicial y la final.

Cambaleo se ha propuesto hacer un recorrido por la necesidad de la trascendencia, tratando sobre la mediocridad y las frases hechas, haciendo pequeñas reflexiones sobre las manos, sobre la incertidumbre que nos acecha, sobre la aspiración humana de alcanzar la brillantez… tratando al mismo tiempo de redefinir lo ‘normal’, los límites de la salud mental, la muerte…  

El espectáculo es una sucesión de escenas en las que se desgranan, sin solución de continuidad, todos estos temas, siempre con un lenguaje rápido, directo y muy ecléctico: unos diálogos absurdos, una cuidada prosodia, un sorprendente soliloquio, y un permanente reto a la reflexión.

Francisco Javier Aguirre

 

 

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