jueves, 30 de noviembre de 2023

LOS HIJOS DE CUALQUIERA. Crónica Teatral

 

LOS HIJOS DE CUALQUIERA. Crónica Teatral

Ha finalizado en el zaragozano Teatro de Las Esquinas el ciclo ‘Mujeres a escena’, que ha ocupado la tablas todos los miércoles de noviembre. 

La obra anunciada para la clausura despertaba mucha expectación por cuanto el tema sobre el que versaba era un drama que se padece en nuestro país desde hace varias décadas: el narcotráfico.

‘Los hijos de cualquiera’ es una pieza escrita por Aldara Molero que, bajo su dirección y la de Natalia Mariño, llevó al escenario la compañía Producciones Bernardas, de Madrid.

Cinco madres de familia en la costa gallega, Ana, Adela, Carmen, Toñi y Maica, se confabulan para luchar contra el narcotráfico que está destrozando a sus hijos. Ese marco histórico, correspondiente a los años 80 del siglo pasado, cuando alcanzó su auge la heroína, puede trasladarse a otros puntos de la geografía española e indudablemente a diversos países de nuestro entorno cultural.

La obra plantea los problemas individuales, que se funden en un drama colectivo frente al que las cinco protagonistas unen sus esfuerzos para llevar a juicio a los narcotraficantes cuya actividad ha causado la muerte a varios de los hijos, ocasionando otros graves perjuicios, así como diversos  problemas familiares.

El desarrollo escénico conjuga las situaciones personales con la acción conjunta de las protagonistas, enfrentadas a un todopoderoso cártel narcotraficante que finalmente resulta condenado en un juicio, en el que ellas participan dando su testimonio.

Hay mucha soltura expresiva en las actrices, cada una dedicada a sus labores y a sus afanes, así como un buen ensamble en los contactos para llevar a cabo su empeño colectivo.

La dramaturgia incluye momentos impactantes, como los toques a duelo de las campanas,  o la escena de una madre ante la tumba de su hijo muerto por la droga, y el texto contiene  un término clave, el ‘sistema', verdadero eje oculto de toda la problemática que conlleva el narcotráfico. 

Al final de la representación hubo un coloquio con alguna alusión a dicho 'sistema' y a la necesidad de abordar política y jurídicamente esa lacra que perdura, aunque su epicentro cambie de forma y de ubicación.

Francisco Javier Aguirre

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