CASA DE MUÑECAS.
Crónica teatral
Con siglo y medio de antigüedad, la obra teatral más conocida de Ibsen ha sido interpretada infinidad de veces en las tablas, y en varias ocasiones filmada para ofrecerla a través de la televisión. A lo que hay que añadir las producciones cinematográficas realizadas en varios países (Inglaterra, México, Argentina, España, USA) con el mismo argumento. Por lo cual se supone que gran parte de los aficionados al teatro conocen la trama de la obra desde hace tiempo, dependiendo de la edad de cada uno.
Todo ello implica que, aunque el dicho popular afirme que las comparaciones son odiosas, sea inevitable establecerlas cuando se contempla una nueva versión. La realizada por Eduardo Galán, que ha adaptado Lautaro Perotti para la compañía Secuencia 3, además de dirigirla, se ha ofrecido en el Teatro de Las Esquinas, el pasado sábado, día 10, en doble sesión, sigue con bastante fidelidad la trama original aunque situada en la actualidad, porque la acción se desarrolla en 2024 y se utiliza el teléfono móvil como elemento de comunicación, el cual interviene en la resolución del drama.
Una resolución que aparece escasamente motivada a lo largo de la obra, en la que se echa en falta una dramaturgia más robusta, más definida. La interpretación de los personajes adolece de peso dramático, a excepción del proceloso Óscar, el empleado que va a ser despedido de su trabajo, quedando un tanto desdibujada la presentación y desarrollo del conflicto matrimonial que desemboca en el impactante portazo final de Nora. La obra de Ibsen se ha considerado siempre como una de las aportaciones iniciáticas al feminismo, cuestión que queda un tanto diluida en la versión de Galán.
La escenografía móvil de Lúa Quiroga está bien planeada, por cuanto contribuye a representar en cierto modo la tensión continua y la inquietud creciente de las que adolece el texto, que también consigue reforzar con su áspera ambientación sonora la música de Manu Solís.
Francisco Javier Aguirre
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