jueves, 8 de enero de 2026

MIHURA, EL ÚTIMO COMEDIÓGRAFO. Crónica teatral

 

MIHURA, EL ÚTIMO COMEDIÓGRAFO. Crónica teatral

La historia se repite. Tuvieron que transcurrir algo más de veinte años para que una de las obras capitales de Miguel Mihura, ‘Tres sombreros de copa’, fuera aceptada por los aficionados al teatro a partir de una iniciativa de jóvenes universitarios del TEU, entre los cuales se encontraban personajes que posteriormente tuvieron enorme relevancia en el arte de Thalía, como Gustavo Pérez Puig, Gemma Cuervo, José María Prada, Agustín González, Fernando Guillén o Juanjo Menéndez, entre otros. 

La historia se repite, porque la escasa afluencia de público al Teatro Principal –al menos en los tres primeros pases de los pasados días– para disfrutar de la obra con que Adrián Perea ha rendido un homenaje al mencionado comediógrafo, fallecido en 1977, testimonia la falta de interés por los planteamientos novedosos sobre la escena. Algo que a menudo ha caracterizado a quienes han innovado en cualquier ámbito del espectro cultural, y no solo en nuestro país. 

La trayectoria de la obra citada, desde su concepción en 1932 hasta su estreno en 1952, es teatralizada con ingenio y eficacia por un elenco de siete artistas bajo la dirección de Beatriz Jaén, que consigue mantener un ritmo interpretativo de buen nivel, creciendo en interés a medida que avanza la representación. Hay una gran honestidad en la puesta en escena, al mismo tiempo que un riesgo considerable al dividir al protagonista entre dos actores, uno que asume el rol de la persona y el otro el del personaje. El resultado llega a sorprender y se consolida a lo largo de la obra, lo cual arranca encendidos aplausos del público entendido.

Interpretación muy notable por parte de los cuatro actores y de las tres actrices, con una escenografía muy sugerente, una dramaturgia ágil y una banda sonora bien estudiada.

Francisco Javier Aguirre

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