LA PASIÓN INFINITA. Crónica teatral
Pepón Nieto es un habitual en los escenarios zaragozanos. En 2021 lo vimos en ‘Anfitrión’, de Plauto, y en 2024 actuó en ‘La comedia de los errores’, de Shakespeare, ambas obras en el Teatro Principal.
Ahora es el protagonista absoluto de ‘La pasión infinita’, de José Troncoso, también director del espectáculo tragicómico que, desde hace una semana, y hasta que finalice la próxima, está llenando el Teatro de Las Esquinas, muy bien acompañado: nuestra Ana Labordeta, genial en su monólogo, el dramaturgo, director y actor argentino Claudio Tolcachir, y el refinado figurinista Avelino Piedad, todos ellos armonizados por el piano de Lola Barroso.
La obra de Troncoso es un golpe en la conciencia y en la sensibilidad del espectador, que se encuentra con una comedia de alta tensión que pretende y consigue situar el fenómeno teatral como una de las cumbres artísticas, que lo fue, y lo sigue siendo hoy día, por fortuna. Actuación impecable de los cuatro intérpretes en una pieza unitaria, aunque estructurada en tres fases definidas: la de la aspiración, donde predomina la comedia, la de la reflexión, en la que Claudio Tolcachir profundiza de manera impactante en el fenómeno teatral, como el dramaturgo de altura que es, y la de la realización, con su punto dramático, incluso trágico, donde el protagonista alcanza la cumbre de su aspiraciones al convertirse en la pieza clave de un drama abrazado por la emoción.
La obra pudiera sintetizarse como un canto a la persistencia en la realización de un ideal. Banda sonora de gran calado sobre una escenografía que juega de modo perfecto con las luces y las sombras, que simbolizan las oscilaciones en la trayectoria de un propósito inspirado por una pasión.
Francisco Javier Aguirre