LA COMEDIA DE LA OLLA. Crónica teatral
Estrenada en el Festival de Mérida del pasado verano, esta comedia que Plauto tituló ‘Aulularia’, adaptada por Antonio Prieto y Juan Luis Iborra, que la dirige, tiene como protagonista a Carlos Sobera en el papel de Euclión, viejo avaro que intenta esconder una olla llena de monedas de oro encontrada fortuitamente.
A partir de ese momento, hace girar en torno suyo a todo un conjunto de personajes, no coincidentes con la obra original, que es mucho más compleja y fragmentaria, pero sí oportunamente diseñados para provocar un enredo familiar y social que retrata situaciones cómicas de fácil digestión. La comedia tiene dos elementos que incrementan su interés para el público y la amenizan. El primero, los episodios musicales intercalados en la trama, y el segundo, el descenso del protagonista al patio de butacas, acompañado de su cortejo, para interactuar con algunos de los espectadores.
La actuación de Carlos Sobera es la esperada, conocida de sobra a través de los programas televisivos en los que interviene desde hace años. Suelto de gestos y de lengua, consigue arropar a su alrededor al resto del elenco que intenta entretener al público en tono menor, porque hay más sonrisas complacientes que carcajadas explosivas a lo largo de la obra. Una de las alusiones que pretende ser graciosa, referida a los pinchos morunos, no parece ser la más adecuada para los tiempos que corren.
La iluminación del escenario resulta a veces imprecisa, las coreografías intercaladas intentan emular a las comedias musicales en un ambiente ameno, con interpretaciones eficientes del elenco actoral, un tanto ensombrecidas por el protagonismo del viejo Euclión.
Francisco Javier Aguirre
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