miércoles, 10 de enero de 2024

SOBRE 'TIEMPO DE DELIRIO. BUSCANDO A GODOT'. Comentario literario.

 

LA MEMORIA DE FACEBOOK

 Sobre 'Tiempo de delirio. Buscando a Godot'

Una de las cortesías habituales de Facebook es recordarnos informaciones aparecidas hace un año, dos o más. La vida circula de forma tan vertiginosa que solemos olvidarlas, y esos recuerdos resucitan situaciones agradables que a veces se han disuelto en medio del acelerado ajetreo del tiempo.

Ayer recordaba Facebook una entrevista que me realizó Antón Castro, hace un año, con la generosidad que le caracteriza. Lo que me alegró, además de la entrevista en sí, fue el comentario que simultáneamente acompañaba a la página facsímil de Heraldo de Aragón. Lo escribió, hace también un año, un querido amigo a quien conocí hace casi 45, cuando era alcalde de la villa turolense de San Martín del Río.

JESÚS MARCO LUCIA protagonizó uno de los momentos más significativos de mi modesta trayectoria literaria. Deseo contarla como ejemplo de lo que significa la verdadera amistad. En 1993 apareció mi novela TIEMPO DE DELIRIO. Aproveché uno de sus viajes a Zaragoza para regalarle un ejemplar. Volvimos a encontrarnos un par de meses después y con cierta reticencia me dijo que tenía que darme un disgusto. Le respondí que eso era imposible, pero me costó hacerle hablar. Finalmente me dijo que le estaba costando leer mi reciente novela. De inmediato le di un abrazo y le felicité por su sinceridad. 

La sinceridad es un componente imprescindible de la verdadera amistad. Entendí perfectamente que el relato se le resistiera porque no es fácil, está escrito de una manera muy personal, nada convencional, influido por el lenguaje y la visión surrealista de una de las figuras cumbre de la literatura contemporánea. 

Cuando se publicó, me sorprendió que a las pocas semanas apareciera una crítica en el diario ABC firmada por Ricardo Senabre, catedrático de literatura comparada en la Universidad de Salamanca. Cuando la leí, me provocó a la vez sonrisas y lástimas. Era extraño que la novela de un autor desconocido ocupara toda una página del mencionado diario nacional. Hice mis cábalas sobre el modo en que le había llegado y las intenciones que sustentaban la operación. La sorpresa aumentó cuando comprobé que el afamado crítico no había entendido nada. Vinculaba mi novela con ‘El Criticón’, de Baltasar Gracián, donde dos personajes buscan a un tercero. Craso error, que me sorprendió en un experto de su categoría.

Daré un salto temporal hasta 2020, cuando en el Teatro Principal de Zaragoza la compañía de Pepe Viyuela puso en escena la considerada obra cumbre dramática de Samuel Beckett, ESPERANDO A GODOT. Solo se celebró una función de las cuatro programadas porque justamente el jueves 12 de marzo se dio la orden de interrumpir todo espectáculo a causa del covid-19. Pero tuve la fortuna de acudir a esa única representación acompañado de mi mujer. 

Al salir del Teatro, apesadumbrados por la despedida luctuosa de Pepe Viyuela, mi mujer me miró con sorpresa y me dijo: "Pero si es tu novela vuelta del revés". Acierto pleno. Aunque sea a años luz, TIEMPO DE DELIRIO está inspirada en Beckett, nada que ver con Gracián.

Cuando se publicó por primera vez estuve tentado de ponerle como subtítulo BUSCANDO A GODOT, pero me pareció pretencioso. Hace un par de años, agotada la primera edición, la ha reeditado Amazon con el título original y el subtítulo que en su momento deseché. Y he añadido un Vestíbulo contando el episodio protagonizado por mi mujer, que no conocía la obra de Beckett, cuando salimos del Teatro Principal después de haberla visto.

 

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