miércoles, 12 de noviembre de 2025

LOS TRANSPARENTES. Crónica teatral

 

LOS TRANSPARENTES. Crónica teatral

El pasado martes, día 11, se inauguró en el Teatro de la Estación el ciclo de representaciones que constituyen el MIT ZG25, Muestra Internacional de Teatro, organizada por la compañía titular de la sala, Tranvía Teatro.

La primera sesión correspondió a la obra ‘Los Transparentes’, un montaje singular de la compañía lisboeta-angoleña Cegada, original de Ndalu de Almeida, que utiliza el seudónimo de Ondjaki. Bajo la dirección de Manuela Paulo, también de origen angoleño, dos actrices y dos actores autóctonos desarrollaron un espectáculo de gran calado distribuido en 21 cuadros, o capítulos, y un epílogo, todos imbuidos de un espíritu bien definido, por un lado lúdico y por el otro reivindicativo.

Son cuatro personajes que viven en el mismo edificio de Luanda y que van narrando la historia de un hombre que se vuelve transparente, a través de diferentes episodios llenos de colorido, pero al mismo tiempo de dramatismo. La obra es un retrato de la sociedad contemporánea, en la que priman las desigualdades y los abusos de poder, contrastados mediante el amor y el compañerismo que van expresando los personajes con una gran riqueza gestual y vocal.

Es sorprendente la milimétrica dicción de muchos textos compartidos simultáneamente por los intérpretes. Particularmente impactante es la danza tribal ofrecida en las postrimerías de la actuación. La música acompaña en todo momento, añadiendo densidad e intensidad al trabajo actoral. Una escenografía sobria, pero significativa, enmarca con eficacia la trama. 

El espectáculo debía haber contado con rotulación en castellano, pero la incompatibilidad de los sistemas informáticos lo impidió. No obstante, la fuerza del texto y la calidad de la interpretación compensaron esa ausencia literal.

Francisco Javier Aguirre

 

viernes, 7 de noviembre de 2025

BLANCO Y EN BOTELLA. Crónica teatral

 

BLANCO Y EN BOTELLA. Crónica teatral

La compañía Hello Yoly está presentando en el Teatro del Mercado su producción ‘Blanco y en botella’. Bajo la dirección de Ana García, Yolanda Blanco se desenvuelve en el escenario adoptando diferentes roles: una madre, una amante, una hermana, una amiga y hasta una actriz, como quien desea rizar dentro del rizo. 

El título del monólogo pudiera sugerir la interpretación popular que deriva en leche, pero en realidad obedece al significado prístino del dicho: lo nítido, lo evidente, lo claro. Y por supuesto, no deja de reclamar la atención sobre el apellido de Yolanda.

Las sucesivas superestructuras personales en las que se introduce la actriz, dan voz, gesto y movimiento a esa panoplia de estereotipos femeninos que conforman un panorama de amplio espectro y larga proyección, un retrato de la modernidad a partir de un enfoque que combina la reflexión con la chanza. 

La obra va de menos a más, con un inicio en cierto modo dubitativo al tratarse del estreno del monólogo, en el que la actriz rompe pronto la cuarta pared para vincularse con el público, apoyada de forma constante por el acompañamiento musical de Víctor Palacín a la guitarra y al violín.

Vistosa la exposición de ‘modelitos’, diseñados por Raquel Poblador y Hello Yoly, que adornan de principio el escenario, con los que Yolanda Blanco va vistiendo a los sucesivos personajes de su, unas  veces precipitada y otras veces sosegada, actuación.

Confiesa la protagonista que su creación está gestada con mucho amor y mucho humor, dos soportes escénicos que pronto se hacen evidentes, consiguiendo la aceptación y el aplauso de los espectadores.

Francisco Javier Aguirre

jueves, 6 de noviembre de 2025

LO MÁS HERMOSO TODAVÍA. Crónica teatral

 

LO MÁS HERMOSO TODAVÍA. Crónica teatral

Palabras mayores requiere este breve comentario sobre LO MÁS HERMOSO TODAVÍA, tercera parte de la ‘Trilogía del camino’, que la compañía murciana Alquibla Teatro 40 Actos ha ofrecido el pasado miércoles, día 5, en el Teatro de Las Esquinas, dentro del ciclo ‘Mujeres a escena’.

Tras ‘Mi cuerpo será camino’ (2021) y ‘No me falte el aire’ (2023), las dos primeras partes de la Trilogía que también pudieron disfrutarse en el mismo escenario dentro del mencionado ciclo, esta última cima escénica consolida una cordillera de mucha altura, cuyo ascenso proporciona una visión en profundidad de la existencia humana. 

Alba Saura-Clares, dramaturga de primer orden y autora de las tres obras, estuvo presente en la representación y en el coloquio posterior, donde se pudieron aquilatar las excelencias de esta producción que alcanza cotas de excelencia difícilmente alcanzables. 

Bajo la dirección de Antonio Saura, padre de la dramaturga, y con el protagonismo impactante de Esperanza Clares, su madre, va discurriendo la trama de esta obra mayor que puede contemplarse como un amplio caleidoscopio que enlaza los tres elementos fundamentales sobre los que se basa: la vejez, la memoria y el olvido. 

En una sabia alternancia de episodios familiares y sucesos relevantes a escala mundial de los últimos 60 años, acompañados y resaltados por la pericia videográfica de Joaquín Clares, Isabel, la fotógrafa protagonista que ha llegado al final de su vida, hace girar en torno suyo al marido, los hijos, una nieta, el cuidador, un antiguo compañero de trabajo, una jefa de redacción, un director de un periódico... elaborando un mosaico sugestivo en el que se muestran los avatares de una vida dedicada a captar la realidad a través de una cámara, al tiempo que a combatir cierto machismo laboral imperante en nuestra sociedad. 

El elenco es básicamente el mismo que interpretó las dos anteriores entregas de la Trilogía, todo él de extraordinario nivel, destacando por veteranía Julio Navarro en su papel de marido de la protagonista, que, como los demás actores, se desdobla en un sinfín de personajes, consolidando entre todos una obra de enorme profundidad, a la que contribuye también de forma notable la música de Álvaro Imperial.

                   Francisco Javier Aguirre

sábado, 1 de noviembre de 2025

DON JUAN EN LOS INFIERNOS. Crónica teatral

 

DON JUAN EN LOS INFIERNOS. Crónica teatral

En unas fechas tan significadas como las que conmemoran a los fieles difuntos, tradición cristiana, y las que celebran el Halloween, tradición pagana, la compañía Teatro Che y Moche, bajo la dirección de Marian Pueo, ha puesto sobre las tablas del Teatro Principal la versión escénica de la película que con ese título realizó en 1991 el cineasta Gonzalo Suárez. 

Para el espectáculo ofrecido en el cruce de los meses de octubre y noviembre, Joaquín Murillo, director de la compañía, ha elaborado una dramaturgia en la que asume un doble papel, el del mítico aventurero Don Juan y el del rey Felipe II. En ambas figuraciones, Murillo deja constancia de su calidad interpretativa, avalada por sus cuarenta años de dedicación al teatro. 

El diseño escenográfico realizado por Óscar San Martín gira en torno a una alcoba multiusos, puesto que sirve para enmarcar las aventuras amorosas del protagonista así como para las escenas veladas en las que agoniza el monarca. El espacio escénico, de estructura variable y sugerente, con proyecciones visuales para cada coyuntura, aporta a esta versión la versatilidad de ambientes que exige la trama. 

Gemma Cruz y Saúl Blasco, que ocupan los otros dos vértices del triángulo interpretativo, afrontan una tarea camaleónica al desdoblar sus actuaciones para representar a la decena de personajes que completan el variopinto universo en que se desenvuelve el inquieto protagonista del drama. Quizá se deba a fallos de la amplificación electrónica, pero en algunos pasajes de la obra no se percibe la voz de Blasco con la suficiente nitidez, que sin duda mejoraría con una articulación más definida.

El espacio sonoro que envuelve los sucesivos episodios de la obra cumple de manera notable con su función.

Francisco Javier Aguirre

sábado, 25 de octubre de 2025

ICONOS, O LA EXPLORACIÓN DEL DESTINO. Crónica teatral

 

ICONOS, O LA EXPLORACIÓN DEL DESTINO. Crónica teatral

Cada una de las actuaciones de Rafael Álvarez, ‘el Brujo’, ofrece la novedad de una contradicción en positivo: siempre son iguales, pero al mismo tiempo distintas. Iguales porque el actor mantiene su tono lingüístico y su estrategia escénica, pero distintas debido a que en cada una de ellas puede observarse que él ha crecido en profundidad, y al mismo tiempo despierta la misma sensación entre quienes lo escuchan. 

En el espectáculo que está ofreciendo el Brujo en el Teatro de las Esquinas este fin de semana, puede comprobarse lo dicho. Los espectadores sabemos de lo que está hablando, pero al mismo tiempo descubrimos sorprendentes perfiles, tanto en el desarrollo escénico  como en nuestra percepción del mismo.

El monólogo titulado ‘Iconos, o la exploración del destino’ gira en torno a la tradición oral de los relatos mitológicos, vinculados en buena medida al mundo oriental, básicamente el hindú, que sustentan personalidades claves en la tragedia griega, como Medea, Edipo, Antígona y Hécuba. A partir de sus respectivas trayectorias histórico-mitológicas, el Brujo reflexiona sobre dos conceptos fundamentales: el destino y el silencio.

Con la colaboración impecable de Javier Alejano, resaltando y subrayando con sus instrumentos algunos términos claves en el discurso del actor, avanza el proceso dramático entrelazado con caricaturas varias sobre la actualidad político-social. En el monólogo participativo (una espectadora llamada Lourdes y un estudiante de arte dramático llamado Álvaro) se ven integrados potencialmente los espectadores que, una vez asimilado el valor del silencio como elemento integrador de cualquier proyecto vital, prorrumpen, puestos en pie, en un prolongado y vibrante aplauso.

Excelente propuesta escénica que combina de forma magistral la risa hasta la carcajada, con el estímulo de la reflexión, tan urgente en muchos aspectos de la vida personal y de la actual trayectoria colectiva.

Francisco Javier Aguirre 

viernes, 24 de octubre de 2025

LA SOMBRERERÍA DE QUITA Y PON. Crónica teatral

 

LA SOMBRERERÍA DE QUITA Y PON. Crónica teatral

Hay una enorme dosis de conocimiento y ternura en la obra de Raúl Herrero, que durante este fin de semana se está ofreciendo en el zaragozano Teatro del Mercado. Bajo la dirección de Joaquín García, sus hijos Silvia y Alejandro realizan un prodigioso ejercicio escénico, de inspiración circense, combinando lo cómico con lo simbólico en una interpretación que muy pronto se convierte en entrañable.

Los dos hermanos, propietarios de la sombrerería de Quita y Pon, diminutivos familiares de Poncio y Quiteria, engalanan con sus voces, sus gestos y sus juegos el espacio escénico creado por Óscar San Martín, y enriquecido con una meticulosa escenografía de Manolo Pellicer. 

Hay una actividad frenética, definida por los encuentros y desencuentros de la pareja protagonista, que no da respiro al espectador, envuelto por la sucesión de giros verbales, recursos malabares, canciones de época y nostalgias que los dos hermanos escenifican de forma admirable retornando a sus juegos de infancia. En ese pasaje, la obra rompe la cuarta pared e invita a participar a los asistentes en la resolución de las adivinanzas con las que los dos niños se retan. Este episodio constituye una de las cumbres de la comedia, un momento donde el juguete cómico adquiere inusitada intensidad, un tracto escénico en el que el rol femenino consolida su predominio gradual sobre el masculino. 

La banda sonora, a cargo de Jonathan Carrillo, aglutina los diversos componentes de la obra y respalda con eficacia, tanto la interpretación de los actores como la participación de los principales objetos esenciales y presenciales -la colección de sombreros-, que añaden un sentido genuino a todo el espectáculo.

                    Francisco Javier Aguirre

sábado, 4 de octubre de 2025

REMÁTAME OTRA VEZ. Crónica teatral

 

REMÁTAME OTRA VEZ. Crónica teatral

Un individuo de la presunta alta sociedad va a invitar a otras tres personas de su élite con las que tiene lejanos y a veces conflictivos contactos. Son dos mujeres y un hombre. Una de ellas fue su esposa, y la otra, una soprano en decadencia, es su amante. Para completar el cuarteto, aparece de forma continua en el escenario un criado cuasi eterno, porque lleva aproximadamente cuatro décadas al servicio del prócer. 

Dejando a un lado al omnipresente mayordomo, valga el oxímoron, los cuatro protagonistas de esta dramedia se odian en secreto mutuamente por diferentes razones. El mundo de las apariencias frente al pozo de las discordias. Aprovechando una de las tormentas nocturnas que deja sin luz a la mansión, uno de los presentes asesina al propietario. Aquí empieza la auténtica montaña rusa entre los cuatro personajes restantes, tratando de descubrir al autor del crimen.

Esta producción de la compañía Natari, protagonizada por Jesús Cabrero, Ángel Ruiz, Belinda Washington, Juanjo Cucalón y Roser Pujol, dirigida or Alberto Papa-Fragomén, que se está ofreciendo durante todas las fiestas del Pilar en el Teatro de Las Esquinas, es un carrusel de sorpresas, de delirios cómicos y de juegos del lenguaje que puede complacer a todo aquel que encuentre en el teatro una plasmación de la visceralidad humana, propicia tanto a la chanza como a la trampa, tanto al chascarrillo como a los juegos verbales.

La trama es sumamente ingeniosa, aunque existe un riesgo: perderse algunos de los festivos gags lingüísticos porque las risas precedentes los difuminen. Como anticipó uno de los protagonistas en la presentación de la obra, “cuando salen los espectadores después de verla, dicen que durante la misma se olvidan de los problemas, se lo pasan bien y lo único que existe es esta función, en la que cualquier cosa que parezca coherente puede no serlo”.

Francisco Javier Aguirre